Los principios
filosóficos del “Humanismo cristiano del siglo XVII, válidos para el mundo desarrollado
y para el tercer mundo del siglo XXI…
Estos
principios los que inspiraron a hombres como: Eduardo Frei Montalva, Radomiro Tomic Romero,
Bernardo Leighton, Tomas Pablo, Ricardo
Boizard, Garreton, nuestros fundadores.
Para fundar
nuestro partido un 28 de Julio, son los mismos principios que se
encuentran vigentes hoy en su día.
No podemos
olvidar en esta fecha a los grandes pensadores
y filósofos en que se funda la esencia de nuestro partido.
Jacques
Maritain, francés, conocido en el mundo de las ideas como “el filósofo cristiano de la democracia”
y de los otros pensadores como Emanuel Mounier, Nicolas Berdaief y Teilhard de
Chardin y al ideario contemporáneo expuesto por Eduardo Frei Montalva, Claudio Orrego Vicuña, Jaime
Castillo Velasco, Ernesto Moreno, Etc…
Muchos
pensadores cristianos han esparcido durante sus vidas las semillas
de la espiritualidad que han brotado en la fe y la esperanza de un mundo nuevo, humanista y
cristiano.
El filósofo
Jacques Maritain, dijo en una oportunidad: “no conozco más que una revolución cristiana auténtica, que es la de Eduardo
Frei Montalva, intenta hacer en Chile”… quien decía en “sus pensamientos” “El hombre es mucho más
que la producción, es más que la raza, es más que la fuerza, es aún más que la sola razón,
somos un partido con una clara línea doctrinal y en lo político. La Democracia
Cristiana es una respuesta universal y
profunda, una interpretación del hombre y su destino y como reflejo de ella, una concepción de la persona humana. Y decía:
Radomiro Tomic
Romero: en “sus pensamientos “sin
ser nadie, por nosotros mismos
reflejamos en conjunto, la Rosa entera
de los vientos, de la inmensa geografía
y del variado quehacer político
de nuestra América, y sólo diré que; como en la parábola evangélica del sembrador; desde el corazón de nuestra
América, un puñado de semillas han sido
esparcidas , o lo serán tarde o
temprano, sobre la vastedad de nuestra tierra y el corazón de nuestros pueblos.
Porque: no hay
otra inmortalidad terrenal mayor, que la que late en la pulsación vital de la
semilla, que se transforma una y otra vez, generación tras generación, en tallo, sombra, flor y
fruto… y de nuevo en semilla… Es la suprema medida de la grandeza terrenal, la inmortalidad, que
la historia reconoce, porque está ligada
al futuro y no al pasado, a lo que vive y no a lo que muere, es esta identificación de los pueblos, con los
más grandes, de sus grandes hombres… identificación, que recoge y transmite su
potencia creadora, al igual que la semilla que nace y renace con cada nueva
generación de nuestros líderes…
¡Camaradas!, un
mundo nuevo de paz, el pan, el trigo, de tu sangre nacerá.
De vuestra
joven sangre, venida de tu sangre.
Saldrán paz,
pan y trigo, para el mundo que haremos con fe y con esperanza.
Gracias,
gracias.
Rodolfo
Marangunic Miranda
Ex Concejal de la I.M.C.
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