El camarada Bernardo Leigthon Guzmán, ex Vicepresidente de la República, que a pesar de haber sido Ministro, Diputado, hombre ilustre y de alta investidura, fue siempre un hombre de mucha humildad y la connotación simbólica que tuvo su muerte ya que justamente un hombre de su talla, gran político humanista y cristiano, no podía habernos dejado en un día de un mes cualquiera… Su estatura moral, su coherencia de vida, es algo que todos predicamos alguna vez. Al ponernos al lado de su ejemplo nos hace darnos cuenta de lo lejos que estamos, del abismo que nos separa todavía del coraje y la convicción de un hombre que se inscribe, al partir, en esa pequeña lista que nunca hay que olvidar, y que componen Clotario Blest, el Padre Hurtado y tantos otros que escogieron el camino de Cristo, el camino del servicio a la sociedad, sin esperar nada a cambio: absolutamente nada… Es ahí donde radica su ejemplo y valentía… recuerdo y conecto otro episodio que tiene para nosotros los Democratacristianos, de especial significado. Pensaba en los falangistas y específicamente en B. Leighton, R. Tomic y Eduardo Frei Montalva.
El hermano Bernardo Leighton, Radomiro Tomic y Eduardo Frei dejaron de existir en nuestra tierra en un mes de Enero…
Leighton, Tomic y Frei se tomaron de las manos y subieron a conquistar el cielo un mes de enero. Los tres grandes líderes, comprendieron y realizaron una lectura correcta de lo que ocurría en la sociedad chilena de los años 30 y 40. Entendieron a la sociedad y más notable. Aún, entendieron a la sociedad y más notable. Aún entendieron a la sociedad y más notable aún, entendieron al hombre, a la persona humana, a aquel que poblaba nuestro país y que para ello no era una cifra cualquiera, no era una cédula de identidad ni menos un eslabón más del cielo productivo…, era una persona humana, que por su sola definición a la luz de la doctrina humanista cristiana; tiene dignidad, sentimientos, emociones, anhelos y esperanzas y que lucha y cree, porque así son sus raíces… en la libertad, en la justicia y en la igualdad…
Eduardo Frei nos decía en “De Profundis” “Creo en mi país” Chile ama la libertad, Chile ama la dignidad…
Leighton, Tomic y Frei eran una cadena de Enero, un eslabón cada uno, inseparables entre sí y con características distintas, que los hacían más fuertes aún…
El hermano Bernardo, el ejemplo de vida, la bondad de la Falange, el hombre que era capaz de entregar su alimento al que tenía hambre… Tan cristiano era en su proceder, que así lo recordamos, al perdonar a sus victimarios de Roma, y tan militante hasta sus últimos días, que le señala a Alejandro Foxley, al ser presentado por Anita Fresno, su compañera de toda la vida, como el nuevo presidente del PDC, de entonces, lo que dijo siempre: ”Estoy a sus órdenes, presidente, en lo que usted me indique”. Siempre estuvo presente y nunca realizó distingos de ninguna naturaleza: su concepción de sociedad, no se lo permitía. El hermano Bernardo era un hombre bueno que se va en un momento especial para la sociedad chilena. El nos dejó en un día de Enero.
Por otra parte, Eduardo Frei Montalva, el estadista, el hombre de profunda fe y fundamentalmente, el hombre equilibrado, que sabía colocar en su justa medida el idealismo político, de una generación que soñaba con los cambios, un chileno de vocación social y política, con inteligencia privilegiada para conducir a un país a un plano de mayor igualdad, también sale a conquistar el cielo y las estrellas un día de Enero, con mayor tristeza por la noche oscura que cubría a nuestro país donde él era la luz de la esperanza…
Finalmente, Radomiro Tomic, el poeta y visionario. La pasión de esta trilogía que completaba el equilibrio, aquel que con su palabra y su compromiso atraviesa Chile, diciendo que soñar es bueno para una sociedad y más aún si los sueños se convierten en realidad… Aquel que interpeló a un país completo, anunciando la buena nueva y la esperanza de que los hombres confiaran en sí mismos que era posible a partir de un proyecto de sociedad a la luz de Cristo, conseguir algún día la igualdad…
Luchar por la liberación del hombre era su consigna y antes de partir, una mañana de Enero, estaba feliz por haber entregado su vida y por haber presenciado aquel “Arco Iris de mil colores” que le devolvió la fe y la esperanza a un pueblo que se unió a la fórmula que propuso 20 años antes…
Bondad, equilibrio y pasión…
Esta hermosa trilogía, que despertó los corazones de millones de
chilenos, aquella trilogía que logró que
un país se levantara para conquistar la patria nueva, la patria joven, la
patria justa…
Leighton, Tomic y Frei son hermanos de la esperanza que todavía nos
ilumina, son hermanos de la justicia que todavía anhelamos, hermanos de la vida
con la que todavía estamos profundamente comprometidos. También son hermanos en
el mensaje liberador de Cristo.Valga, este homenaje joven, para estos tres viajeros jóvenes, que nos han enseñado nuestros primeros pasos por la política de servicio, los más importantes, los primarios y fundamentales, los que siempre recordaremos porque forman parte de nosotros…
La esperanza y el compromiso por una sociedad más justa, es y debe ser una retribución a sus largos años de sacrificios de nuestros camaradas, de Enero… se dice, que los viejos maestros tienen el perfume de la síntesis, la sencillez de una gota de agua, y la poderosa voz de la inmortalidad…
Un aporte, al celebrar la Democracia Cristiana un nuevo aniversario este 28 de Julio.
Se siente, se siente, el pueblo está presente. Feliz aniversario, Camaradas, simpatizantes y adherentes.
Rodolfo Marangunic Miranda
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