“La Democracia Cristiana es más que un Partido Político”, es mucho más que una idea.
El nuevo aniversario de nuestro partido “La Democracia Cristiana”, nos lleva a pensar sobre lo que hemos hecho en nuestro país y en América…
El largo período en la historia de nuestro partido y los partidos Demócratas de América…
Un período que contiene los cambios más profundos que jamás sufrió el mundo y nuestros países en un lapso similar… Un período que en la perspectivas política vio crecer las ideologías que buscaban dar una respuesta global al hombre y que las vio caer, como consecuencia de sus propios errores o por el peso de sus propios antivalores.
Un período que ha visto también la expresión de distintas formas de las relaciones del capital, y el trabajo, de las nuevas dimensiones del poder, del desarrollo de nuevas dimensiones del poder, de desarrollo de nuevas maneras de enfrentar las dimensiones del poder, del desarrollo de nuevas maneras de enfrentar las relaciones entre los hombres, que ha visto un progreso material hasta nivel jamás sospechados, pero que ha visto también, el deterioro de los derechos de los hombres en negros episodios jamás imaginados en la perspectiva de este crecimiento.
Para la Democracia Cristiana, como filosofía social y política centrada en el hombre y basada en los principios humanistas y cristianos, asentados en la ética del comportamiento evangélico y en la utopía, de un mundo solidario, justo y trascendente, estos años no son tampoco irrelevantes…
En 1947 representantes de los partidos, Demócrata Cristianos de Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, resuelven aunar esfuerzos, para abrir caminos comunes en Latinoamérica, entroncadas en un pensamiento, que se habría paso en Europa después de la Segunda Guerra Mundial… Asistieron por Chile: Eduardo Frei Montalva y Tomas Reyes Vicuña, figuras relevantes de la política chilena y también del compromiso latinoamericano, como vocación del desarrollo de sus pueblos y de la reivindicación de los más desposeídos…
A partir de ese momento, estos Demócratas Cristianos y muchos otros que los siguieron en esta tarea, se transformaron en pioneros de la aplicación de nuestros principios…
Tomas Reyes Vicuña, Renán Fuentealba Moena, Sergio Pizarro, Leigthon, Palma, Tomic, por nombrar algunos.
Quienes incorporan la impronta chilena, a un movimiento que se hace indispensable en las luchas, por las libertades en nuestros países… El aporte de estos dirigentes durante sus presidencias, como el que hiciera visible en el plano de la Organización Internacional Demócrata Cristiano: Andrés Zaldivar; ha sido reconocida en nuestro encuentro, construida, con la simbiosis de un liderazgo indiscutible, pero de una tolerancia hacia las realidades nacionales, propia de su visión humanista…
Hemos sido testigos de los profundos cambios en la realidad del mundo y de América Latina…
También lo han sido para la Democracia chilena y sin cuya presencia no se concibe la política nacional, la gestación de los cambios en nuestra organización política, social económica…
Tampoco es comprensible la recuperación democrática, ni la transición chilena, sin el aporte de la Democracia cristiana, por ello, es que de alguna manera, los partidos de américa, han hecho un reconocimiento a nuestro partido.
Hombres y mujeres Demócratas cristianos, ocupan lugares relevantes en la política americana y Chile, Venezuela, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Ecuador y el Salvador, entre otros países, han visto, en estos años, gobiernos presididos por miembros de ese partido.
Muchos años han sido dirigidos por partidos afiliados a O.D.C.A. y casi no hay país donde la Democracia Cristiana no haya tenido un rol relevante.
En esa presencia americana, ya mencioné el aporte chileno, aporte en la conceptualización de su tarea de liberación de lo9s pueblos y también en la orientación latinoamericanista.
Nuestra tarea diaria y permanente de reivindicar en cada rincón de América y en cada minuto, con el afán que cada época requiere, la visión integral del hombre y de la sociedad, la dignidad y el valor inalienable de la persona, el derecho, al libre desarrollo de su internidad, de manera que la sociedad sea un instrumento al servicio de esa visión transcendente y de sentido bueno de la relación entre personas, que presentan la permanencia del humanismo cristiano, como un acervo cultural del occidente y como esperanza de un continente, que con afán, busca su identidad histórica y representan el desafío, de mantener los valores doctrinales de siempre, pero adecuándolos, a los requerimientos de cada país, de cada circunstancia, de cada conjuntura, no para transformarlos en valores acomodaticios, sino en motores de la eficiencia política… representan también, un desafío personal, de cada Demócrata Cristiano, para atravesar el ejercicio del poder, en la limpieza, que nuestra ética de comportamiento nos exige.
Mirar hacia atrás y ver cada liderazgo americano de nuestros partidos, cumpliendo este postulado ético en un mundo, donde el llamado concupiscente es tan fuerte, es un orgullo que no se puede silenciar, por el honor que nos otorgan, pero también, por el requerimiento que nos hacen con su ejemplo, pero no ha sido fácil el camino recorrido como no lo es, cuando se escoge el camino angosto del evangelio.
El mundo no es el mismo de entonces, ni lo son los problemas por resolver, ni lo son, los problemas por resolver, ni lo son las exigencias que los pueblos hacen a los políticos, ni son los mismos caminos los que pueden construirse, u ofrecerse en un país como Chile, que ha quintuplicado su riqueza desde aquél entonces.
Tampoco nuestra américa es la misma, por una parte se acrecienta su vocación integracionista y su presencia en la postguerra, pero también, se acrecienta su dependencia y su inequidad entre los países y entre sus pueblos y su retroceso frente al primer mundo.
Aún con las limitaciones y los objetivos que dieron origen a la O.D.C.A. que siguen vigente en un mundo globalizado que hoy entiende el derecho de internacionalizar las ideas comunes, que tanto se rechazaron en ese entonces.
Sigue vigente, como nunca, su primera e ineludible vocación y compromiso con la libertas.
La Democracia Cristiana de américa, es el emblema de la lucha del hombre por el derecho a ser libre y jamás sometido por dictadura o tiranía alguna… el exilio de cientos y cientos de sus dirigentes, da cuenta de esa vocación. Hoy cuando los vientos de esa democracia, acarician nuestros pueblos, nos sentimos satisfechos de haber hecho honor a nuestros principios.
Pero sigue vigente su concepción de la política, como expresión de la ética pública.
Sigue vigente nuestra vocación liberadora del hombre.
Sigue vigente nuestra visión comunitaria, porque ni la competencia, ni el crecimiento económico, ni la riqueza material, ni la sola inteligencia, es el camino al que está llamado el hombre, por su trascendencia y predominio del espíritu.
Sigue vigente nuestra vocación por la paz… No ha habido gobierno Demócrata Cristiano que no haya hecho la paz Americana, un objetivo esencial…
Sigue vigente, porque, como recordaba Eduardo Frei Montalva en 1955:”Los Cristianos tenemos derecho de participar, más aún, tenemos la obligación, de participar en las esperanzas temporales, de los hombres de nuestro tiempo… Nuestro tiempo, es un tiempo de esperanza, hay quienes no siempre perciben, porque siempre son ellos, los que esperan… Los que esperan son los que nada tienen”… Esa vigencia es hoy, una exigencia de los tiempos, porque ellos, los pobres, ya no pueden seguir esperando… y la Democracia Cristiana, sigue siendo su esperanza…
Camaradas Feliz aniversario 2016
Gracias
Juventud Chilena Adelante…
Rodolfo Marangunic Miranda
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