La filosofía
cristiana se transforma en acción. Se sitúa en contra del humanismo ateo, del
renacimiento; empapado en las filosofías racionalista se idealistas, con el
empirismo, en que lo objetivo, queda reducido a la materia.
El
naturalismo, es el resumen y el materialismo ateo es el resultado. En lo
social, da lugar al liberalismo capitalista, que para los católicos, estructura
un universo moral, social y económico, que es la contradicción misma, de la
esencia humana. También se sitúa en contra de la filosofía marxista, inspirada
en el materialismo histórico y que ha conducido a una sociedad colectivista,
totalitarista, fundada también en el ateísmo.
Pero, como
nos dijo nuestro Filósofo Jacques Maritain, en su “Filosofía de la persona
humana”: es “erróneo contentarse con ser el anti de algo, y es fácil comprender
que la actitud de entregarse a uno de los errores históricos en conflicto, por
miedo al otro extremo, y equivale a una dimisión de la inteligencia, sobre
todo, si es verdad, que el encuentro hostil de estos dos errores y su cortejo
de odios, amenazan de muerte al mundo. Lo que se exige a la inteligencia
cristiana es que permanezca fiel a sí misma, tanto en el orden práctico, social
y político, como en el orden especulativo y que trate de instaurar una política
y una filosofía cristiana, la que se espera de nuestra inteligencia, es una
actividad política vitalmente cristiana, con su esencia propia y sus caracteres
originales.
RODOLFO MARANGUNIC
MIRANDA
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