La Democracia Cristiana es una
doctrina política universal, contemporánea que inspirada en el evangelio de Jesús
de Nazaret y en el pensamiento de los filósofos cristianos, en la Doctrina
Social de la Iglesia e inmersa en el conflicto de la sociedad actual y movida
por el amor al prójimo, pretende transformar las bases de esa sociedad, para la
construcción de una comunidad de hombres libres…
La Democracia Cristiana, es una
“idea” y un movimiento, cuyo nacimiento puede situarse a fines del siglo XIX, debiendo reconocerse que es fruto de una
maduración filosófica y social anterior… pero que se plasma a partir de la
encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII, en 1891… al unirse la justicia
social con la aceptación tácita por la Iglesia de la Democracia.
En 1901, León XIII escribía en su
encíclica “Graves de Communi”, definiendo la Democracia y al Cristianismo, en función
de sus ideas y objetivos, de la siguiente manera: “Primariamente está
relacionada, aunque no con exclusividad, con los problemas de la clase
trabajadora… intenta elevar las
condiciones de vida, como facilitar, que los hombres se sientan tales, como
hombres cristianos y no paganos….
Es conveniente precisar que, como
lo plantea Michael Fógarty: “La Democracia Cristiana” es pluriclasista…
Tanto la Iglesia católica, en los
principios y en la práctica, cómo las Iglesias Protestantes, en la práctica,
distinguen tres niveles de actividad, inspirados por los ideales cristianos….
En primer lugar, el que
corresponde desarrollar a los pastores (Obispos, Sacerdotes, Ministros y Diáconos),
de predicar el evangelio, mantener la tradición y participar en el culto
Litúrgico… En esta función deben despejarse de toda ideología política
partidista, para tener la libertad de evangelizar lo político, como Cristo lo
hizo desde un evangelio sin partidismo, ni ideologizaciones….
En segundo lugar, lo que realizan
los laicos, cuyo objetivo primero, es el desarrollo0 religioso y moral, con
miras a preparar a los laicos para las actividades políticas, económicas,
sociales y culturales; en síntesis, la formación de conciencias…
Y por último, aquella actividad
que para los laicos es propia y un deber, en que él es autónomo de la Iglesia,
asume toda la responsabilidad, para resolver los problemas políticos, económicos
sociales y culturales, inspirado en el evangelio y en la “Doctrina Social de la
Iglesia”…
Podemos destacar entre las
personas del ámbito cristiano, al obispo Katteler de Maguncia, cuyos sermones
en 1848, han sido considerados la base preliminar de la doctrina Social
católica y la de los padres Vives y Larsen aquí en Chile; cuyas enseñanzas
forjaron la conciencia social de los
fundadores de “La Falange Nacional Chilena”, que devino después, en el Partido
Demócrata Cristiano…
Los grupos, militantes de
Empresarios católicos y de sindicatos cristianos que llenan páginas de la
historia del movimiento social cristiano, en Francia, Alemania y Chile y las
organizaciones análogas protestantes, movimientos familiares, juveniles, de
obreros y campesinos cristianos, el aporte de grandes políticos, como: Rómulo
Murri, Alcides de Gásperi y Luigui Sturzo, en Italia, George Bridault y Roberto
Schuman en Francia, Konrad Adenaguer en Alemania y Eduardo Frei Montalva en
América Latina…
La Democracia Cristiana, obedece
a diversas fuentes que interactúan para forjar la doctrina…
Jaime Castillo Velasco, filósofo
Demócrata Cristiano, chileno, nos prevenía que “sólo comprendiendo la
naturaleza misma de tales fuentes, será posible asimilar el hecho de que el
cristianismo – religión trascendente – se una a la democracia, estructura pura
y simplemente política, para constituir un movimiento ideológico humanista y
cristiano…
Agregaba, el filósofo, que se
pueden distinguir tres clases de fuentes de la Democracia Cristina, que se
sitúan en diferentes niveles. La primera, la filosofía cristiana, que se halla
en un plano puramente doctrinario: ella suministra una base ideológica sin cuya
existencia, sería por completo impensable una acción política de la misma raíz…
La segunda, el conflicto social contemporáneo o más, en general, la crisis de
la edad moderna. La tercera, el catolicismo, con sus doctrinas sociales y sus
intereses propios, que está colocado en un punto intermedio, entre la teoría y
los hechos, los factores ideales, se entrecruzan o más bien, chocan con los
materiales: los de valor perenne se mezclan con los circunstanciales… unos y
otros determinan las nuevas formas históricas y la síntesis doctrinal de la
filosofía; la necesidad humana, manifestada en la forma de una pugna violenta,
y por fin, un organismo de acción histórica, entre los hombres, capaz de asumir
las dos causas anteriores, constituyen la esencia del hecho político, conocido
como “Democracia Cristiana” …
RODOLFO MARANGUNIC
MIRANDA
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