sábado, 25 de julio de 2015

ADOCTRINAMIENTO EN El MES DE ANIVERSARIO

En nuestro mes de aniversario y como parte del adoctrinamiento, es bueno recordar los valores,  sus principios, sus ideales, su mística, que siempre han estado presentes en nuestra vida y en nuestros líderes.

La Democracia Cristiana es una doctrina política universal, contemporánea que inspirada en el evangelio de Jesús de Nazaret y en el pensamiento de los filósofos cristianos, en la Doctrina Social de la Iglesia e inmersa en el conflicto de la sociedad actual y movida por el amor al prójimo, pretende transformar las bases de esa sociedad, para la construcción de una comunidad de hombres libres…
La Democracia Cristiana, es una “idea” y un movimiento, cuyo nacimiento puede situarse a fines del siglo  XIX, debiendo reconocerse que es fruto de una maduración filosófica y social anterior… pero que se plasma a partir de la encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII, en 1891… al unirse la justicia social con la aceptación tácita por la Iglesia de la Democracia.

En 1901, León XIII escribía en su encíclica “Graves de Communi”, definiendo la Democracia y al Cristianismo, en función de sus ideas y objetivos, de la siguiente manera: “Primariamente está relacionada, aunque no con exclusividad, con los problemas de la clase trabajadora… intenta  elevar las condiciones de vida, como facilitar, que los hombres se sientan tales, como hombres cristianos y no paganos….
Es conveniente precisar que, como lo plantea Michael Fógarty: “La Democracia Cristiana” es pluriclasista…

Tanto la Iglesia católica, en los principios y en la práctica, cómo las Iglesias Protestantes, en la práctica, distinguen tres niveles de actividad, inspirados por los ideales cristianos….
En primer lugar, el que corresponde desarrollar a los pastores (Obispos, Sacerdotes, Ministros y Diáconos), de predicar el evangelio, mantener la tradición y participar en el culto Litúrgico… En esta función deben despejarse de toda ideología política partidista, para tener la libertad de evangelizar lo político, como Cristo lo hizo desde un evangelio sin partidismo, ni ideologizaciones….

En segundo lugar, lo que realizan los laicos, cuyo objetivo primero, es el desarrollo0 religioso y moral, con miras a preparar a los laicos para las actividades políticas, económicas, sociales y culturales; en síntesis, la formación de conciencias…
Y por último, aquella actividad que para los laicos es propia y un deber, en que él es autónomo de la Iglesia, asume toda la responsabilidad, para resolver los problemas políticos, económicos sociales y culturales, inspirado en el evangelio y en la “Doctrina Social de la Iglesia”…

Podemos destacar entre las personas del ámbito cristiano, al obispo Katteler de Maguncia, cuyos sermones en 1848, han sido considerados la base preliminar de la doctrina Social católica y la de los padres Vives y Larsen aquí en Chile; cuyas enseñanzas forjaron la conciencia social de  los fundadores de “La Falange Nacional Chilena”, que devino después, en el Partido Demócrata Cristiano…
Los grupos, militantes de Empresarios católicos y de sindicatos cristianos que llenan páginas de la historia del movimiento social cristiano, en Francia, Alemania y Chile y las organizaciones análogas protestantes, movimientos familiares, juveniles, de obreros y campesinos cristianos, el aporte de grandes políticos, como: Rómulo Murri, Alcides de Gásperi y Luigui Sturzo, en Italia, George Bridault y Roberto Schuman en Francia, Konrad Adenaguer en Alemania y Eduardo Frei Montalva en América Latina…

La Democracia Cristiana, obedece a diversas fuentes que interactúan para forjar la doctrina…
Jaime Castillo Velasco, filósofo Demócrata Cristiano, chileno, nos prevenía que “sólo comprendiendo la naturaleza misma de tales fuentes, será posible asimilar el hecho de que el cristianismo – religión trascendente – se una a la democracia, estructura pura y simplemente política, para constituir un movimiento ideológico humanista y cristiano…

Agregaba, el filósofo, que se pueden distinguir tres clases de fuentes de la Democracia Cristina, que se sitúan en diferentes niveles. La primera, la filosofía cristiana, que se halla en un plano puramente doctrinario: ella suministra una base ideológica sin cuya existencia, sería por completo impensable una acción política de la misma raíz… La segunda, el conflicto social contemporáneo o más, en general, la crisis de la edad moderna. La tercera, el catolicismo, con sus doctrinas sociales y sus intereses propios, que está colocado en un punto intermedio, entre la teoría y los hechos, los factores ideales, se entrecruzan o más bien, chocan con los materiales: los de valor perenne se mezclan con los circunstanciales… unos y otros determinan las nuevas formas históricas y la síntesis doctrinal de la filosofía; la necesidad humana, manifestada en la forma de una pugna violenta, y por fin, un organismo de acción histórica, entre los hombres, capaz de asumir las dos causas anteriores, constituyen la esencia del hecho político, conocido como “Democracia Cristiana” …
RODOLFO MARANGUNIC MIRANDA

 

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